Un negocio de hostelería puede triunfar y convertirse en un negocio muy lucrativo, no lo vamos a negar. Pero hay que dejar claro una cosa: hace falta vocación. Vocación para servir, para trabajar muchas horas, sacrificar días festivos, sonreír siempre a pesar de lo duro que pueda ser. Es por esa vocación que podemos sentir placer en ver al cliente disfrutando de su comida o bebida. Repartir un poco de felicidad a esa pareja que está de mal humor o cuidar una familia que se ha reunido después de mucho.

Si no cumples con esta premisa es mejor que pongas tu dinero en otros ámbitos; o que simplemente dejes tu ego de lado y te rodees de personas que sí sienten amor por su profesión. Cocineros y cocineras que pongan esmero en los fogones, y camareros y camareras que sean los mejores embajadores de tu marca.

También puede ser que tus intenciones sean genuinamente buenas, que quieras alimentar a la comunidad como se merece y busques un impacto positivo en la escena gastronómica de tu ciudad. Tu sueño es tener un bar, restaurante o cafetería y te gusta hacer sentir realmente bien a las personas. Pero aquí nos encontramos que tu visión, tan valiosa como idílica, carece de los aspectos más esenciales de la profesionalización: decidir un concepto, encontrar un local, escoger una oferta gastronómica factible, activar una carta, contratar y liderar al equipo, proveedores, etc.

Porque no nos engañemos, un negocio de restauración no es fácil de gestionar, y ya no digamos conseguir un negocio de éxito. A veces algo que en principio parecía un sueño puede llegar a convertirse en una pesadilla.

Esta es la conclusión a la que hemos llegado en It’s Enjoyable después de años de observación y acompañamiento a pymes de hostelería.

Y entonces, para plasmar este aprendizaje, se nos ocurrió escribir este artículo que estáis leyendo. Un artículo en el que nos entrevistamos a nosotros mismos. Para que entendáis un poco mejor nuestro trabajo, abordaremos el tema a través del punto de vista de Miquel Benages, uno de nuestros profesionales de la asesoría y la consultoría gastronómica para restaurantes, bares y cafeterías:

Miquel, como asesor y propietario de un negocio de restauración, ¿cómo describirías la situación actual del mercado?

Considero que, no es la peor en base a tiempos pasados, pero sí que es cierto que hay mucha competencia y mucha información. Por ejemplo, desde el boom de las redes sociales el cliente tiene muchas más opciones y puede valorarnos de forma más objetiva, entonces cuesta mucho que se fíe de nuestro restaurante, y cuesta muy poco perderlo. Estamos obligados a mantener un nivel competitivo muy alto, constantemente innovando y fidelizando, porque la oferta está más diversificada. Hay que estar más encima que nunca en todos los detalles y dar un buen servicio.

¿Cómo ha cambiado el sector en tus años de profesional?

Definitivamente el sector ha evolucionado mucho gracias a las nuevas tecnologías, hoy podemos obtener más información de una forma muy fácil. Pero también esto nos hace estar mucho más pendientes de las nuevas tendencias porque sino se recicla uno está más expuesto al fracaso. A nivel profesional es mucho más exigente, tenemos que mantener una constancia porque el cliente hoy en día no es tan fiel como el de antes.

¿Es rentable abrir un restaurante hoy en día?

No hay la fórmula exacta para poder contabilizar los restaurantes que son rentables o no, obviamente muchos con capital para invertir se decantarían por un negocio de hostelería, pero no es una tarea fácil. Se necesita de buenos profesionales alrededor, tener muy clara la zona en que se debe abrir, hacer un buen estudio de mercado, y aún así todos estos objetivos no te aseguran el triunfo. Por otro lado, si todos estos ítems están bien enlazados y tienen un seguimiento profesional, es posible que la rentabilidad sea positiva, siempre con un buen estudio.

¿Cuál es el papel de un asesor gastronómico? ¿Qué cualidades lo definen?

Este perfil engloba muchas cualidades, que a veces no podemos reflejar en base a un resultado directo, pero su papel principal es guiar al nuevo emprendedor o esa persona que tiene dificultades en las áreas de gestión de recursos, de optimización, de producto, de marketing; y encarrilarlo. Saber detectar los fallos que están generando mayor impacto negativo en el establecimiento y reconducirlo de tal forma que el propietario pueda ver resultados y que todo esto se refleje en los beneficios del establecimiento a medio plazo.
Las cualidades para mí son un aporte profesional, un punto de vista exterior al negocio, y la rapidez en la ejecución de los planes.  

¿Crees que sigue siendo un perfil incomprendido para el público?

Sí, realmente es un perfil poco potenciado hoy en día, sobre todo en España, como el cliente no ve un resultado in situ -como lo que puede ser una venta de un producto en su restaurante, algo que vea que genera ingresos justo al venderlo-, pues esto hace tirar hacia atrás a la gente con necesidades. Normalmente la intervención de los asesores se llevan a cabo cuando ya el restaurante está en un punto crítico y desean ver beneficios de una forma rápida, y a veces no es tan fácil. Necesitaríamos que la gente tuviera mejores experiencias de una forma práctica y fácil para que se pueda conocer nuestro trabajo.  

Finalmente, para los que estén leyendo este artículo y quieran abrir un restaurante o replantearse el suyo actual, ¿qué 3 consejos les darías?

El primer consejo sería siempre pedir opiniones a gente profesional del sector, no quedarse sólo con su análisis, y si puede ser con las mayores ópticas posibles; segundo dejarse asesorar; y tercero estudiar la competencia exhaustivamente.
Al final todo restaurante puede tener éxito pero tiene que ser bien entendido por los clientes de la zona que son los que lo harán rentable en última instancia.  

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